Cómo el estrés afecta al cuerpo y contribuye al dolor muscular

El estrés es un factor silencioso que influye directamente en el sistema musculoesquelético. Aunque parece un elemento puramente emocional, sus efectos fisiológicos pueden desencadenar dolor cervical, tensión en los hombros, cefaleas tensionales y fatiga muscular generalizada.
Cuando el organismo permanece en estado de alerta durante largos periodos, aumenta la producción de cortisol y adrenalina, generando contracciones musculares continuas. Esto reduce la circulación sanguínea en determinadas áreas y se traduce en rigidez, puntos gatillo y sensaciones de quemazón o presión.
La fisioterapia aborda este problema mediante técnicas de relajación, ejercicios respiratorios, movilidad suave y educación sobre hábitos posturales. Integrar prácticas como respiración diafragmática, pausas activas y estiramientos suaves puede disminuir la tensión acumulada y mejorar el bienestar general.